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Opinión | Riamny María Méndez Féliz

La objetividad para Camus no era indiferencia frente a la injusticia, por el contrario, habla de la importancia de tomar partido, al tiempo que se respeta el oficio

Albert Camus también fue periodista, como muchos de ustedes recordarán. Y como todo buen periodista, criticó al periodismo de su época.  En El periodismo crítico dice: “El ansia de dinero y la indiferencia por las cosas nobles cooperaron para dar a Francia una prensa que, con raras excepciones, no tenía otra finalidad que acrecentar el poder de algunos ni otro efecto que envilecer la moralidad de todos. No le resultó difícil, pues, a esa prensa convertirse en lo que fue entre 1940 y 1944, es decir, la vergüenza de este país”.

El artículo fue publicado el 31 de agosto de 1944, cuando, para Camus, empezaba o podía empezar otra etapa, más noble, de la prensa francesa. Aun así, critica a sus colegas y hace autocrítica sobre el rol que ejercen en ese momento. “Diré aquí en general lo que me propongo detallar después: muchos de nuestros periódicos recogieron fórmulas que creíamos caducas, y no temieron excederse en la retórica o apelar a una sensibilidad de modistillas, como hacía, antes de la declaración de guerra o después, lo más granado de nuestros periódicos. En el primer caso, hemos de persuadirnos de que nos estamos limitando a calcar, con una simetría inversa, la prensa de la ocupación. En el segundo, recogemos, por comodidad, fórmulas e ideas que amenazan la moralidad de la prensa y del país”, enfatiza el autor.

Hay que tomar en cuenta que en 1944 los franceses se acababan de liberar de la ocupación nazi. Durante la ocupación, los periodistas comprometidos con la libertad habían tenido que trabajar de forma clandestina. La prensa se reconstruía como bien podía, igual que el resto del país, y muchos periodistas, recuerda el autor, actuaron de forma heroica. Aún así, el reportero Camus advierte a sus colegas que no deben bajar la guardia, que deben recordar las bases del oficio.

La tarea de cada uno de nosotros consiste en pensar bien lo que se propone decir, en moldear poco a poco el espíritu de su periódico, en escribir atentamente y en no perder nunca de vista la inmensa necesidad que tenemos de devolver a un país su voz más honda. Si logramos que esa voz sea la de la energía y no la del odio, la de la orgullosa objetividad y no la de la retórica, la de la humanidad y no la de la mediocridad, entonces se habrán salvado muchas cosas y no habremos desmerecido”.

La objetividad para Camus no era indiferencia frente a la injusticia, por el contrario, habla de la importancia de tomar partido, al tiempo que se respeta el oficio. “Ciertamente el amor a la verdad no impide tomar partido. E incluso, si alguien ha empezado a comprender lo que intentamos hacer en este periódico, una cosa no se entiende sin la otra. Pero, en esto como en todo, hay que encontrar un tono, sin lo cual todo se deprecia”.

Sí, ya sé que Camus escribió su artículo después de una ocupación horrorosa. Así que nuestras circunstancias y las suyas son muy distintas. Sin embargo, cuando hay un fuerte movimiento antiderechos en la República Dominicana y en parte importante del mundo, los periodistas debemos preguntarnos de cuál lado de la historia queremos (o no queremos) estar, qué tipo de prensa debemos hacer.

Y si usted, amable lector, querida lectora, no es periodista, le llamo a reflexionar sobre qué tipo de prensa quiere apoyar. Si aquella que promueve la decencia, la reflexión y la honestidad intelectual o la que se convierte en “la vergüenza de este país”. Apoyar la prensa también significa también respetar su libertad, incluso cuando sirva para decir cosas que usted no comparte, siempre que se haga desde la honestidad; y criticarla para que sea cada vez mejor. 

Y a ti colega, ¿qué puedo decirte que ya no sepas? Criticar al periodismo, quejarnos del periodismo, defender el periodismo cuando es vilipendiado por otros, renunciar al periodismo y volver al periodismo solo para angustiarnos por no poder hacer el periodismo que queremos son o han sido fases en la vida profesional de casi todos los buenos reporteros y reporteras que conozco. Lo de nosotras y nosotros no es normal, tenemos que admitirlo.

Pero ese espíritu crítico frente a la sociedad y la vida, que se refleja tanto en la crónica de una escuela pública abandonada como en la charla entre colegas para analizar los periódicos de la semana es fundamental para el oficio y para la libertad.

 *Canoa Púrpura, es la columna del proyecto periodístico de Colectiva Púrpura y de su podcast Libertarias, que se transmite por La República Radio.