Contáctenos Quiénes somos
Opinión | José Luis Soto

El mundo vive una serie de transformaciones tecnológicas, científicas, de comunicación, pero también de cambios “políticos radicales”. Dentro de esos cambios y transformaciones está el giro político peligroso de gobiernos supuestamente democráticos hacia regímenes de ultraderecha con énfasis en Europa, América del Norte y en países de América Latina y el Caribe.   

Si bien es cierto que esos cambios y transformaciones políticas han sido vías elecciones, no menos cierto, y sin todavía certeza de fraudes electorales, a pesar de las denuncias y de injerencia electrónicas a través de algoritmos en redes sociales para alterar o persuadir a los votantes a que voten por tal o cual candidatos. Las denuncias han sido sistemáticas de parte de candidatos a la izquierda de las derechas políticas, socialdemócratas y otros llamados del centro político.

Las denuncias del uso de algoritmos en base a tecnología supuestamente de manufactura y manejo israelí malintencionados, para favorecer a candidatos abiertamente y afín a la ultraderecha internacional con sede en Estados Unidos, por una parte y otros con base y estructura en Alemania y Francia y con apoyos políticos y financieros en Europa del Este. Hasta ahora ha resultado una extraordinaria articulación que se refleja en una cantidad apreciable de países que estaban gobernados a la izquierda de la derecha que han pasado a ser gobernados por partidos y presidentes vinculados al capital foráneo, rentista y de la más baja calaña, que incluso rechazan el “libre ejercicio del mercado, apostando por UN mercado único, como el caso de Estados Unidos, si es que es beneficio para el socio del norte.

En América Latina se ejemplifica con Argentina y Javier Milei. Lo definen como libertario, confeso amoroso de la ultraderecha alemana y de la política trumpista, que promueve la desregulación de la economía, de un discurso violencia y muchas veces irracional. Con motosierra en manos practica la mayor cancelación de empleados públicos que se conozca en la Argentina, con su plan de reajuste fiscal que ha hundido en la miseria a los argentinos.

Nayib Bukele, en El Salvador, es otro de los presidentes abiertamente ultraderechista, que con el tema de campaña sobre la inseguridad que vivía ese país concitó el apoyo ciudadano, pero a que costo. Este señor gobierna a los salvadores con la llamada mano dura. Ha construido cárceles que han sido calificadas de centros de torturas y muertes. Bukele es como un niño mimado de Trump. 

Chile ha sido otro de los países Latinoamericanos que ha dado un giro de a la izquierda de la derecha a la ultraderecha con José Antonio Kast, claramente identificado con el ultraconservadurismo. Así le llaman para no ubicarlo con los discursos xenófobos, racista, antidemocráticos y supremacista. 

Cuadro Descriptivo: Gobiernos de Derecha y Ultraderecha en América Latina (Evolución a 2026)

País

Líder / Presidente

Orientación / Ideología Principal

Características Clave del Gobierno

???????? Argentina

Javier Milei
(Asumió en 2023)

Libertarismo / Derecha radical anti-Estado.

Aplicación de un drástico ajuste fiscal ("motosierra"), reducción del tamaño del Estado, retórica fuertemente confrontativa y alineación total con EE. UU.

???????? El Salvador

Nayib Bukele
(Reelecto en 2024)

Populismo punitivo / Autoritarismo de seguridad.

Pionero en la estrategia de "mano dura" contra las pandillas mediante estados de excepción, uso de mega-cárceles y alta concentración del poder presidencial.

???????? Chile

José Antonio Kast
(Electo en 2025)

Ultraderecha conservadora / Republicano.

Discurso centrado en el control migratorio estricto (deportaciones masivas), reducción de impuestos corporativos y defensa de los valores tradicionales frente a agendas progresistas.

???????? Colombia

Abelardo de la Espriella
(Electo en 2026)

Derecha radical / Personalista ("mano de hierro").

Empresario y abogado "outsider". Promete emular el modelo carcelario de Bukele, combatir militarmente redes criminales y fortalecer alianzas de defensa internacional.

???????? Perú

Keiko Fujimori
(Electo en 2026)

Derecha populista conservadora / Fujimorismo.

Llegó al poder tras una campaña enfocada en la restauración del orden público ("mano dura"), estabilidad del libre mercado y rechazo a las coaliciones de izquierda.

???????? Ecuador

Daniel Noboa
(Reelecto en 2025)

Centro-derecha / Conservadurismo pro-mercado.

Enfoque centralizado en la militarización de la seguridad pública para contener el narcotráfico y la gobernanza basada en decretos ejecutivos.

???????? Costa Rica

Laura Fernández Delgado
(Electo en 2026)

Conservadurismo populista / Derecha soberana.

Victoria contundente basada en el descontento socioeconómico; su agenda prioriza el orden institucional, el rechazo a políticas de género globales y el enfoque nacionalista.

???????? Honduras

Nasry Asfura
(Electo en 2025, asumió en 2026)

Conservadurismo tradicional / Ola azul.

Revierte el ciclo de izquierda del partido Libre. Basado en discursos de reactivación económica privada y combate a la corrupción institucional.

???????? Bolivia

Rodrigo Paz
(Electo en 2025)

Centro-derecha / Conservadurismo económico.

Logró derrotar al socialismo del MAS por primera vez en décadas. Promueve reformas de libre mercado, descentralización y flexibilización ambiental para la producción.

Pero no solo son esos que están en este cuadro que describe o agrupa algunos gobiernos Latinoamericanos que anteriormente eran gobernados por partidos a la izquierda de la derecha, que reciclaron discursos de izquierda con populismo propio de la derecha, que terminaron en fracasos debido a que su interés no era ni lo será construir un Estado soberano que enfrente los problemas nacionales desde la raíz, que convierta el crecimiento económico en bienestar para sus ciudadanos y ciudadanas. El caso más patético fue el chileno con un joven de presidente seducido por el poder.

Con otros jóvenes algunos supuestamente comunistas que terminaron arrodillados y arrodilladas al poder institucionalizados que dicta que se hace y qué no se hace. Lo que se hizo en Chile fue seguir los dictados del sistema defacto heredados de gobiernos brotados después de la dictadura de Pinochet.

Los gobiernos surgidos de la vuelta “democracia”. Desde luego, hubo ilusión, esperanza, sueños rotos incluso que terminaron con una afectación profunda, a esa misma esperanza de a futuro instalarse en La Moneda un Gobierno realmente democrático y de proyecto de futuro que ponga en el centro la necesidad de construir el buen vivir, que Allende comenzó pero que fue truncado. La tarea seguirá pendiente para los chilenos y chilenas profundamente democráticos y de izquierda. En esa oleada de Gobiernos de derechas y ultraderechas, la República Dominicana no ha sido la excepción.

Luis Abinader, del Partido Revolucionario Moderno, que ni de revolucionario ni moderno tiene nada. 2020 es la primera elección de Abinader y la segunda en 2024 y última que concluye en 2028. Asumió el poder precedido de una amplia campaña contra la corrupción de los gobiernos del Partido de la Liberación Dominicana. Se montó o fue parte estratégica y táctica montar movimientos de apoyos no directo con una agenda contra la corrupción.

Eso no queda claro. Lo cierto es que ni su proclama anticorrupción y transparencia fueron cumplidas en el gobierno del cambio. Los escándalos de corrupción han sido peores que aquellos que él y quiénes le apoyaron denunciaron e hicieron tema de campaña para llegar a la presidencia. La política interna y exterior de Abinader se alineó a la ultraderecha xenófoba, racista y supremacista en boga por estos tiempos. Su discurso antihaitiano y antiinmigrante se ha mantenido durante más de 6 años de Gobierno.

Las deportaciones masivas de haitianos indocumentados, violencia al extremo contra los perseguidos y deportados haitianos. La negación de asistencia de salud a las mujeres haitianas embarazadas o no. La militarización de los hospitales públicos para que no den asistencia a las parturientas haitianas, han sido parte de su política ultraderechista alineadas al trumpismo y las olas contra los inmigrantes en Europa, Estados Unidos y países de América Latina, como fueron las políticas de repatriación de inmigrantes haitianos en Chile, durante el Gobierno de Gabriel Boric Font.

Toca decir que el trumpismo es un movimiento político e ideológico de derecha populista y nacionalista centrado en la figura de Donald Trump, el cual prioriza el lema «America First» (Estados Unidos primero) y el enfrentamiento directo con las estructuras institucionales y las élites políticas tradicionales, del que Luis Abinader forma parte. De hecho, Abinader incluyó a la República Dominicana en el llamado “Escudo de las Américas” de la creación y tutoría del presidente de Norteamérica Donald Trump. Es el punto de encuentro en Las Américas de la ultraderecha. Eso no está en discusión.      

 

Sobre el Escudo de Las Américas

 

Componente

Descripción

Nombre Oficial / Alternativo

Escudo de las Américas / Coalición contra los Cárteles de las Américas (A3C).

Origen y Lanzamiento

Impulsado por el gobierno de Donald Trump; lanzado oficialmente el 7 de marzo de 2026 en una cumbre en Doral, Florida.

Líder Principal

Estados Unidos.

Países Miembros

Centroamérica y Caribe: Costa Rica, El Salvador, Honduras, Panamá, República Dominicana, Trinidad y Tobago.
Sudamérica: Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú.

Estructura Operativa

Bloque de coordinación militar, policial y de inteligencia. No es una alianza de defensa mutua (estilo OTAN), sino una red de sincronización operativa.

Objetivos Principales

• Combatir el narcotráfico y desmantelar los cárteles de la droga.
• Frenar y controlar los flujos de migración irregular en el hemisferio.
• Neutralizar el crimen organizado transnacional y el narcoterrorismo.

Ideología y Enfoque

• Alineación soberanista/conservadora: Impulsada por la sintonía entre Trump y mandatarios de derecha o centroderecha en la región.
• Enfoque de Seguridad Nacional: Tratamiento de los cárteles como «fuerzas beligerantes y terroristas».
• Contrapeso geopolítico: Mitigación de la influencia e inversiones de China en América Latina.