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Medio Ambiente y Cambio Climático | José Luis Soto

NUEVA YORK, 6 de octubre de 2026 – Se prevé que el fenómeno de El Niño de 2026-2027 —un patrón climático recurrente que calienta algunas zonas del océano Pacífico y altera los sistemas meteorológicos en todo el mundo.

Se convierta en uno de los más intensos de los que se tiene constancia. Se espera que unas condiciones mucho más húmedas o secas de lo habitual aumenten la probabilidad de que se produzcan fenómenos meteorológicos extremos, como inundaciones intensas y sequías graves, lo que pondrá en peligro la vida, la salud y la educación de los niños y niñas en casi 100 países y territorios.

“Para los niños y niñas, El Niño es mucho más que un fenómeno meteorológico. Puede suponer un aumento de los desplazamientos, la malnutrición, la escasez de agua y los brotes de enfermedades. Los niños y niñas también corren el riesgo de que se cierren las escuelas, mientras que las familias podrían enfrentarse a mayores dificultades económicas”, afirmó Catherine Russell, Directora Ejecutiva de UNICEF. “Más de 347 millones de niños y niñas viven en zonas donde se espera que las condiciones sean más secas o más húmedas debido a El Niño, por lo que debemos actuar ahora para proteger a las comunidades y a la infancia”.

Datos clave sobre el clima y El Niño:

  • Según los últimos datos de UNICEF, entre octubre y diciembre de 2026, se espera que más de 347 millones de niños y niñas en casi 100 países y territorios experimenten condiciones mucho más húmedas o secas de lo habitual a causa de El Niño, lo que aumentará el riesgo de inundaciones y sequías extremas que podrían tener consecuencias devastadoras.
  • El mayor número de niños y niñas que podrían sufrir estas condiciones se encuentra en Asia y el Pacífico (190 millones); le siguen África Oriental y Meridional (41 millones), América Latina y el Caribe (41 millones), Europa y Asia Central (22 millones), Oriente Medio y Norte de África (20 millones) y África Occidental y Central (20 millones).
  • Por ejemplo, en Colombia, Fiji, Papua Nueva Guinea y Filipinas se espera que los niños y niñas se enfrenten a condiciones más secas asociadas a El Niño, que probablemente provoquen sequía agrícola y escasez de agua, con el consiguiente riesgo de que aumenten los desplazamientos y se agrave la malnutrición aguda.
  • En cambio, los niños y niñas que se encuentran en la región del Gran Cuerno de África —sobre todo en Somalia— se enfrentarán a unas condiciones climáticas más húmedas de lo habitual, lo que podría provocar inundaciones fluviales y repentinas, propagar enfermedades transmitidas por el agua e interrumpir la educación.
  • En el caso de los niños y niñas que viven en países en crisis o afectados por conflictos, como el Afganistán o el Chad, El Niño puede suponer una amenaza directa para su supervivencia, al agravar el hambre y la malnutrición en lugares donde los conflictos, los desplazamientos y el acceso limitado a los servicios esenciales ya los han dejado en una situación de gran vulnerabilidad.
  • A medida que se generalizan los fenómenos meteorológicos extremos, los niños y niñas podrían correr más riesgo de verse separados de sus familias, sufrir violencia y explotación o ser víctimas de matrimonio infantil. Por ejemplo, durante la sequía que azotó el Cuerno de África en 2022, los casos de matrimonio infantil aumentaron de media un 119% en las zonas de Etiopía que sufrieron sus efectos.
  • A escala mundial, 1.100 millones de niños y niñas —casi la mitad de la población infantil del planeta— ya están expuestos a un mínimo de tres peligros climáticos concurrentes, como la sequía, el calor extremo o las inundaciones, y se espera que El Niño agrave aún más estas crisis.
  • Entre 2016 y 2023, los desastres relacionados con el clima provocaron más de 20.000 desplazamientos infantiles cada día. El episodio de El Niño de 2026-2027 podría hacer que los desplazamientos repentinos sean todavía más frecuentes, ya que los fenómenos meteorológicos extremos obligan a las familias a abandonar sus hogares.
  • En 2025, los fenómenos relacionados con el clima interrumpieron el aprendizaje de unos 171 millones de estudiantes en todo el mundo, una cifra que podría aumentar a medida que El Niño provoque sequías e inundaciones más graves, lo que daría lugar al cierre de escuelas, la interrupción de la asistencia a clase y un mayor riesgo de abandono escolar.
  • Por cada dólar invertido en la reducción y prevención del riesgo de desastres se pueden ahorrar hasta 15 dólares en costos de recuperación; sin embargo, en la actualidad, menos del 1% de la financiación humanitaria se destina a la acción preventiva.

Dado que las predicciones ofrecen un margen de varios meses, UNICEF insta a los gobiernos, los donantes y los aliados a actuar sin esperar a que se agraven las necesidades. Para ello, es preciso invertir de forma temprana, antes de que los efectos alcancen su punto álgido; fortalecer los sistemas resilientes al clima; proteger los servicios esenciales para la infancia, y garantizar el acceso humanitario a las comunidades afectadas.

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