Contáctenos Quiénes somos
Opinión | Fuente Externa
El presidente dominicano Luis Abinader ha decidido expulsar a 9 funcionarios diplomáticos cubanos. Sin aviso, sin siquiera pretextos, una expulsión en "discreción", según el lamentable comunicado oficial.
 
Lo hace poco después de haber tratado de sacar a Cuba de la fallida "cumbre de las Américas" y de haberse "abstenido", complaciente ante Mr. Trump y Mr. Rubio, en la última votación de la ONU sobre el bloqueo a Cuba.
 
Seamos claros y directos: al hacerlo, confirma que, además del mayor violador masivo de derechos humanos en la actualidad en nuestra región (usando los hospitales como lugares de captura y deportación de mujeres, madres y niños por puro perfilamiento racial, incluso contra dominicanos), es cómplice y partícipe declarado de la política contra Cuba del señor Trump, tipificada en el Derecho Internacional como Castigo Colectivo y Genocidio.
 
En República Dominicana se acaban de celebrar los Juegos Centroamericanos y del Caribe, clausurados apenas 5 días atrás. Allí Cuba quedó como uno de los tres países con más medallas, junto a México y Colombia. El logro fue épico ante tanta adversidad. El pueblo dominicano aplaudió, porque quiere y aprecia a Cuba, como Cuba quiere al pueblo dominicano.
 
Pero Abinader no es del pueblo. Es un empresario ricachón y un producto político del apoyo de la Embajada yanqui y el círculo republicano-trumpista. Prefiere garantizar.otras medallas, las que debe ganarse como miembro del funesto e ilegal "Escudo de las Américas".
 
Abinader confirma ser el más nefasto presidente elegido que ha tenido República Dominicana después de Joaquín Balaguer, y hay que decir que ni Balaguer se atrevió a esto, con todo y que en Cuba el.coronel Caamaño tuvo su base de entrenamiento para el proyecto expedicionario de 1973.
 
En República Dominicana es donde reposta la mayoría de los pocos aviones que llegan a Cuba. Si los barcos no pueden llegar y a los aviones no se les dejara repostar ni volar hacia Cuba, ninguna ayuda podrá llegar , por mínima.que sea, incluso si son maletas con medicamentos para niños con cáncer.
 
Desde la patria heroica de Máximo Gómez y Hatuey, Abinader hace esto, sin dar explicaciones, sin nada de lo cual acusar, ya luego las inventarán. Es la antesala a dejar a Cuba rotunda y totalmente aislada, sin una avioneta que pueda llegar. La acción es de manual y perversa, justo el día del Centenario de Fidel. Las huellas de Marco Rubio, jefe del Escudo colonial, están por toda la habitación y a Abinader no le importa la soberanía ni la dignidad nacional, la cual entregó hace rato, salvo cuando se trata de meter en camiones y deportar personas indefensas solo por su nacionalidad.
 
La cosa es aún más vergonzosa. El ultimátum que dan Abinader y su canciller para la salida de los diplomáticos cubanos y sus familias es, justamente, el 16 de agosto, fecha sagrada en que República Dominicana debe conmemorar cada año su segunda gesta independentista, hecha frente al imperio español...Su segundo acto heroico de soberanía. El tercero sería ante el invasor yanqui en abril de 1965. Pero ni eso observó Abinader a la hora de cumplir las órdenes.
 
¿Qué falta? ¿Cerrar el espacio aéreo sobre Cuba como hicieron con Venezuela? ¿Acercar los portaaviones a sus costas? ¿No le basta a Abinader haber concedido inconstitucionalmente los aeropuertos, las bases y las aguas dominicanas a las ejecuciones extrajudiciales del Comando Sur y a la invasión de Caracas?
 
Sea lo que sea, Abinader ya tiene sus manos manchadas con el sufrimiento del pueblo cubano, ante una política de guerra y exterminio ilegal que no denuncia, y a la que ahora se suma abiertamente, con operaciones tan patéticas y ridículas como inhumanas e inmorales.
Juan Pablo Duarte, fundador de la República Dominicana , dijo: "Vivir sin patria es vivir sin honor". Abinader no tiene derecho a hacer esto a Cuba ni a ningún país, y menos a dejar a los dominicanos y dominicanas sin patria y sin honor.
 
Aún es tiempo de despertar. Y es tiempo de defender a Cuba como una causa de defensa de la Humanidad ante la brutalidad y la reversión de todos nuestros países a la condiciòn de protectorados a cargo de cipayos sin límites que atender.
 
Estos personajes serán pasajeros, y serán olvidados, pese a tanto daño infligido. Solo tienen como opción el cerco y estas operetas propias de lacayos, mientras que en Cuba, como en Palestina, sobra dignidad y sentido patrio, como entre los pueblos sobra solidaridad, incluyendo el dominicano. Y como dice un amigo: "Puede que Cuba no brille tan intensamente como antes, ero como la noche es más oscura, es más necesaria que nunca".
 
Matías Bosch Carcuro
13 de agosto de 2026