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Derechos humanos | Fuente Externa

Pressoir Émile aún recuerda el día en que renunció a conseguir un pasaporte. Lo pensó detenidamente, hizo preguntas, evaluó el costo y pensó en el largo viaje que implicaba. Al final, los obstáculos parecían mayores que la esperanza de lograrlo.

“Cuando pensé en todas las dificultades involucradas, finalmente desistí”, dice. “Completar una solicitud de pasaporte podía tardar hasta un año”.

Para este maestro y padre de familia del departamento de Nippes, en la costa sur de la península occidental de Haití, no fue el único trámite administrativo que terminó en frustración.

En 2004, mientras intentaba obtener un número de identificación fiscal, Pressoir pasó tres días en la capital sin lograrlo. Como muchos residentes de comunas rurales y semi rurales alejadas de Puerto Príncipe, regresó a casa desanimado, cargando con la pérdida de tiempo y de dinero que no se podía dar el lujo de sacrificar.

“Había una oficina de los Archivos Nacionales con servicios muy limitados, lo que dificultaba completar cualquier trámite”, recuerda Ronald Surpris, odontólogo que vio a muchos de sus pacientes enfrentar enormes dificultades para obtener algo tan básico como un documento de identidad. Una situación que afectaba su dignidad y su acceso a servicios esenciales, incluida la atención médica.

En los últimos años, estos desafíos se han vuelto aún más urgentes. La violencia ha obligado a miles de personas a huir de sus hogares, muchas veces con solo la ropa que llevaban puesta. Más de 1,45 millones de personas se han visto forzadas a desplazarse dentro de Haití, muchas sin documentos de identidad. Otras fueron retornadas por la fuerza desde países vecinos, también sin los papeles necesarios para movilizarse, trabajar o acceder a servicios de manera segura.

En este contexto, la identidad no es solo un requisito burocrático: es una necesidad vital. Sin documentos, las personas no pueden demostrar quiénes son, reunirse con sus familias, inscribir a sus hijos en la escuela, recibir atención médica, abrir una cuenta bancaria, pasar controles o postularse a un empleo.

Para quienes están en movimiento, especialmente las personas desplazadas por la violencia, contar con documentos puede marcar la diferencia entre viajar con seguridad o quedar expuestas a explotación, detención o nuevos desplazamientos peligrosos.

Ronald ha visto cómo la falta de documentos de identidad puede afectar todos los aspectos de la vida diaria, impidiendo que las personas accedan a atención médica y otros servicios básicos cuando más lo necesitan.
En el Centro de Recepción y Entrega de Documentos de Identidad (CRLDI) en Anse-à-Veau, ahora es posible realizar varios trámites esenciales en un solo lugar, evitando viajes largos y costosos a la capital.

Servicios más cerca de la gente

Pressoir y Ronald viven en Anse-à-Veau, una ciudad ubicada a unos 130 kilómetros de Puerto Príncipe. Para ellos y muchas otras personas, esa distancia significaba viajes constantes a la capital, gastar dinero que apenas tenían, esperar días —o incluso semanas— y regresar a casa sin respuestas. Lo que debería ser un trámite sencillo podía tomar meses o incluso años.

Hasta hace poco, las opciones en Anse-à-Veau eran escasas. Los residentes debían acudir a varias instituciones ubicadas lejos unas de las otras: los Archivos Nacionales de Haití para registros civiles, la Oficina Nacional de Identificación, la Dirección de Inmigración y Emigración y la Dirección General de Impuestos. Cada paso implicaba tiempo lejos de casa y del trabajo, y cada intento fallido significaba empezar de nuevo.

Para muchas personas, las barreras eran suficientes para abandonar el proceso por completo.

Esa realidad comenzó a cambiar con la apertura del Centro de Recepción y Entrega de Documentos de Identidad, conocido por sus siglas en francés, CRLDI.

Por primera vez, las personas de Anse-à-Veau pueden acceder en un solo lugar a varios servicios esenciales relacionados con la identidad legal. Certificados de nacimiento, identificación nacional, documentos migratorios y trámites fiscales ahora se gestionan bajo un mismo techo. Lo que antes parecía lejano hoy está al alcance de la comunidad.

“Este centro representa una gran oportunidad para que las personas desplazadas recuperen sus documentos, y es un avance importante para la comuna contar por fin con una infraestructura así”, afirma Ronald.

El CRLDI fue establecido con financiamiento de la Agencia de Cooperación Internacional de Corea (KOICA). La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) apoyó su puesta en marcha con equipos, asistencia logística, fortalecimiento de capacidades del personal y la contratación de agentes locales que hoy prestan servicios largamente esperados por la comunidad.

Daniel Ovide, abogado y emprendedor, sabe que facilitar el acceso a documentación fortalece derechos y permite trabajar formalmente, acceder a servicios y participar plenamente en la vida cívica.
Los equipos donados por la OIM han permitido al CRLDI operar con mayor eficiencia y entregar documentos largamente esperados por la comunidad.

Un silencioso punto de inflexión

El impacto va más allá de Anse-à-Veau. Personas de comunas cercanas también acuden al CRLDI, evitando costosos desplazamientos hasta Puerto Príncipe.

Para las autoridades locales, la diferencia es evidente.

“Esta oficina representa un verdadero alivio para la población”, explica Réginald Daras, director de la Alcaldía de Anse-à-Veau. “Antes, la gente tenía que gastar mucho dinero viajando a otros lugares para obtener documentos de identidad”.

Para personas como Pressoir, la existencia del centro significa mucho más que comodidad. Devuelve una sensación de posibilidad que durante años fue erosionada por la distancia y la burocracia. Lo que antes parecía un camino interminable ahora puede comenzar —y muchas veces terminar— cerca de casa.

En un país donde el desplazamiento ha dejado a tantas personas sin documentos, el CRLDI marca un punto de inflexión silencioso pero significativo. Para familias ya golpeadas por la violencia y las dificultades, recuperar papeles perdidos no debería convertirse en otra batalla.

La identidad legal es mucho más que un trámite administrativo: es dignidad, protección y reconocimiento. Es un derecho que debería comenzar al nacer y mantenerse al alcance durante toda la vida. En Anse-à-Veau, el apoyo coordinado está ayudando a acercar ese derecho a la gente, permitiendo que recuperen no solo documentos, sino también su seguridad, su sentido de pertenencia y su esperanza por acceder a nuevas posibilidades.

Esta historia fue escrita por Molière Adely, consultor audiovisual de la OIM en Haití.

Fuente https://lac.iom.int/es/stories/cuando-el-derecho-un-documento-de-identidad-vuelve-estar-al-alcance-en-haiti