Alguna vez te has preguntado si dentro de lo profundo de nuestras raíces culturales, ¿existieron algunas mujeres que pudieran inspirarnos, motivarnos y servirnos de referente?
Quizás has crecido con las creencias de que, todo lo bueno, lo que hace historia, se encuentra fuera de nuestros límites geográficos o quizás, al cruzar el “charco”.
Pues te cuento que no.
En lo más profundo de nuestros cimientos, nuestra alegría, ímpetu, pureza, buen corazón, coraje, tono de piel mulato, actitud ante la vida de hacerle frente a lo que venga, se esconde la sangre de grandes y valiosas mujeres que, a pesar de todo lo externo que les tocó vivir, supieron hacerse frente y un nombre propio que superó generaciones y nos legó una fortaleza que ha llegado hasta nuestros días y que; es importante que conozcamos y repitamos para que nunca sean olvidadas y puedan ser replicadas.
Aunque resulte sorprendente, estas mujeres, de las cuales trataremos de mencionar algunas, se dieron a conocer en esas sociedades pasadas, no precisamente por su grado de fecundidad, sino por sus capacidades de liderazgo, encabezar acciones de interés social y participación política que fueron determinantes en momentos históricos.
Sin lugar a duda, la primera mujer a digna de mención es la cacique Anacaona.
Anacaona fue cacica taína, gobernante del cacicazgo de Jaragua, poeta y compositora de areítos (cantos y bailes ceremoniales), considerada la máxima heroína ancestral y símbolo de la resistencia indígena en nuestro país.
En un principio, manejó la diplomacia con los españoles, al darle formal recibimiento a Bartolomé Colón, siendo posteriormente traicionada y trasladada a Santo Domingo donde la ejecutaron en la horca.
Anacaona es símbolo de resistencia, su figura representa la dignidad, el valor y el sacrificio del pueblo taíno frente al proceso de conquista y exterminio colonial.
También, su legado es parte de nuestra memoria histórica y cultural: honrada en la literatura, el teatro nacional, la poesía y el folclore dominicano como la madre y guardiana del orgullo ancestral de la isla.
Anacaona fue y sigue siendo orgullosa representación de lo que significa ser mujer y ser dominicana.
Ozema: Cacica recordada en las crónicas por su valentía y defensa activa de su pueblo frente a los primeros enfrentamientos con los colonizadores en la zona oriental de la isla
Higuemota: Hija de Anacaona y Caonabo, quien sobrevivió a la masacre y a la caída de Jaragua, convirtiéndose en guardiana viva de la memoria y la estirpe de los caciques.
Guanina: Noble / Cacica taína, reconocida en las crónicas de la época por su valentía y su vinculación con los eventos de resistencia e historia cultural de la región este y las luchas contra la conquista.
Como vemos, las mujeres dominicanas llevamos la valentía en la sangre. No nos quedamos de brazos cruzados. Actuamos con decisión, firmeza y convicción.
Las mujeres indígenas no fueron simples espectadoras pasivas. Fueron líderes, creadoras, protectoras de la naturaleza y el pilar fundamental de la sociedad que dio origen a nuestra identidad, garantizando la preservación de hábitos, costumbres, cultura, arte y otras actividades que hoy día nos definen como dominicanos.
Hoy día es más importante que nunca que recordemos que; “las mujeres somos la continuación de una línea de mujeres que, desde el origen de nuestra historia, demostraron que la sensibilidad, el arte y la fuerza extrema pueden convivir perfectamente en una misma persona”.
No dejes que nadie defina el límite de tu fuerza ni el valor de tus aportes.







