Cuando escuchamos a determinados funcionarios emitiendo declaraciones sobre el ritmo del país o la bonanza que, a su juicio vivimos, de una vez asumimos y dictaminamos que los mismos están desconectado de la realidad y que viven dentro su propia burbuja.
Pero este axioma y esta percepción, podemos aplicárnoslos a nosotros mismos, pues tendemos a dar por sentado que la realidad que vivimos es compartida por el común. Que nuestras carencias y dificultades son compartida por la generalidad y nuestra copiosidad es un asunto generalizado, por lo tanto no hay que valorarlo.
De ahí se desprende el hecho y la razón por la cual vivimos de espalda a la realidad y nos creemos que las cosas básicas de las cuales tenemos acceso y disfrutamos son un privilegio global y que es lo normal. y lo común que lo disfrutemos sin valorizarlo, pues es algo que nos llega por obra y gracia de Dios, ignorando que somos un grupo de privilegiados que simplemente estamos asumiendo, que la generalidad disfruta al igual que nosotros del bienestar que vivimos.
En nuestra burbuja, nos resultaría extraño o imposible vivir sin conexión a la internet, pues entendemos que esto esta masificado y el no tenerlo por un lapso corto de tiempo, nos produciría un trastornos de nuestra cotidianidad, tomando en cuenta que es una herramienta de trabajo, comunicación y entretenimiento, que ya forma parte de nuestro diario vivir, pero no es así , aunque creamos que esto es algo normal. La realidad es que 2.200 millones de personas (cerca de una cuarta parte de la población global) vive sin acceso a Internet, según datos de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT).
Si asumimos que esta realidad es remota y distante a nuestro entorno y la vemos como cosas que suceden en los Continentes más lejanos a nosotros, estamos obviando que en nuestra región de América Latina y el Caribe: Entre el 30% y el 32% de la población (aproximadamente entre 230 y 244 millones de personas) carecen de conexión. En nuestro país hay 11.4% De nuestra población, es lo que es igual más de un millón de compatriotas que aún no tienen acceso a la internet, según Data Reportal, en su estudio El “estado digital” en la República Dominicana en 2025.
Cuando nos vemos sin el servicio de energía eléctrica, pegamos el grito al cielo, protestamos y buscamos mecanismo alternos para suplirlo, no nos imaginamos la vida sin el mismo. Visto que nuestro estándares de vida están asociado a ese servicio elemental y resultaría irracional pensar vivir sin este servicio, pero obviamos que a nivel mundial, unos 655 millones de personas todavía viven sin acceso a la electricidad, según el informe de seguimiento del ODS 7 de 2026, elaborado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Banco Mundial (BM).
Nos quejamos constantemente de nuestros ingresos y llegamos muchas veces cuestionar que no hacemos nada con lo que percibimos. Al igual que nos ufanamos de estar cansado de comer lo mismo , cuando vamos a los supermercados, sin tomar en cuenta que a nivel mundial, hay entre 700 y 830 millones de personas viviendo en condiciones de pobreza extrema con menos de 2,15 dólares al día o lo que es igual unos 127 pesos dominicanos que representan cerca del 8.5% al 10% de la población mundial. Y si le agregamos la línea de ingresos medios-altos el estándar se elevaría a unos 6,85 dólares al día, es decir unos 404,15 pesos dominicanos. La cifra se dispararía a unos 3.500 millones de personas, el 44% de la población mundial. según los últimos reportes del Banco Mundial y la organización de las Naciones Unidas
Y finalmente, si hablamos del Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), se estima que hay 1.100 millones de personas que sufren privaciones graves más allá del dinero como falta de salud, educación o servicios básicos como agua y electricidad, y que de estos más de la mitad (584 millones) son niños menores de 18 años.
Al final somos unos privilegiados de un mundo desigual, viviendo e ignorando una realidad latente a los que los Estados deben enfrentar y buscarle solución para garantizar a todos y todas servicios básicos que mejoren sus estándares de vida en todo el planeta. Pero en lo que eso llega, tenemos que aprender a valorar lo que tenemos, porque en este mundo infame, somos parte de la excepción que disfrutamos ciertos privilegios, que a veces damos por sentado que los mismos están al alcance de todos y todas.





