Cuando escuchamos hablar de grandes divisiones políticas administrativas de una nación, de una vez nos llega a la mente la palabra Imperio, entendiéndose por esta, como una unidad política estatal que ejerce control sobre un extenso territorio sometido a través de la fuerza y, por lo general, tiene el poder centralizado.
Un vivo ejemplo de esto lo constituyó El Imperio Romano, que existió entre los años 27 antes de Cristo hasta el año 476 después de Cristo, con una población estimada entre 55 y 75 millones de habitantes, lo que equivaldría entre 20 al 30 % de la población mundial de hoy, un territorio que llegó a abarcar unos 5 millones de kilómetros cuadrados.
Su división política estaba compuesta por 4 Prefecturas dirigidos por prefectos, que a su vez se dividían entre 12 y 15 Diócesis que administraban varias provincias dirigidas por vicarios y entre 110 a 114 provincias administradas por gobernadores. Llegó a ser tan enorme que hubo que dividirlo en Imperio de Oriente e Imperio de Occidente.
Por eso resulta contraproducente la evolución de la división política de nuestro país, máxime que ocupamos una media isla de unos 48 mil 442 kilómetros cuadrados de territorio, dando la impresión cual si se tratase de un imperio que con el paso de los años ha ido conquistando y sometiendo a nuevos territorios, pero todos sabemos que el mismo ha sido el resultado de la búsqueda de los partidos políticos por agenciarse cuotas de poder y espacio para poder solventar su militancia parasitaria a costa del erario público, un crecimiento carente de lógica y sin un criterio real del ordenamiento territorial.
Cuando se fundó la República en el año 1844, con un territorio más extenso que el actual, pues aún no se había firmado el tratado de 1929 que estableció los límites fronterizos, donde la República Dominicana cedió al Gobierno haitiano las comunes San Rafael, San Miguel de la Atalaya, Hincha, Juana Méndez y Las Caobas, la división política eran de apenas cinco provincias, Santo Domingo de Guzmán, Santiago de los Caballeros, Concepción de la Vega, Compostela de Azua y Santa Cruz de El Seibo.
Con la Restauración de la República en la constitución de 1865, se mantuvieron las provincias ya establecidas y se crearon dos distritos marítimos, Puerto Plata y Samaná, la cual se mantuvo por un periodo de 63 años, hasta el 1907. Hasta aquí había un concepto de país.
Es a partir de esta fecha que las organizaciones políticas empiezan a soplar sus aires imperiales, encontrando en la fragmentación del territorio la forma más idónea de asaltar al Estado y tomar su botín de guerra, pero sin conquistar ningún territorio, visto que en el periodo de 1907 a 1930, en apenas 23 años, se duplicaron la cantidad de provincias aumentando a 11, los municipios a 68 y se crearon 6 distritos municipales.
En la dictadura del gran “Cesar dominicano”, Rafael Lonidas Trujillo, quien gobernó en el periodo de 1930 a 1961, fue a través del esquema de la fragmentación del territorio donde el sátrapa afianzó su poder, rindió culto a su persona, infundio el miedo, redistribuyo sus acciones en defensas de sus intereses económico y de control de la población, como si tratase de su territorio particular. Según datos de El Censo Nacional de población de 1960, al final del régimen, el territorio quedo dividido en 1 Distrito Nacional, 25 provincias, 72 municipios (comuna) y 47 distritos municipales.
Con el restablecimiento de la democracia los aires imperiales han continuado. Se ha mantenido la división del territorio sin ningún tipo planificación ni de estudios que determinen la factibilidad de estos procesos y cuales beneficios traerían en la mejoría de la calidad de vida de la población, las mismas siguen obedeciendo a intereses propios de subsistencias de las organizaciones políticas , cuya finalidad ha sido, granjearse nuevos espacios y sostener sus estructuras partidaria adscrita al presupuesto de la nación.
Los hechos por sí solo lo demuestran este estado de locura, pues tenemos provincias como Elías Piña, Pedernales, Bahoruco, Independencia, Santiago Rodríguez y San José de Ocoa cuya población en conjunto son de unos 402 mil habitantes, prácticamente la misma población que habitan en dos barrios de la provincia Santo Domingo, Los Minas y Sabana Perdida, quienes poseen en conjunto unos 400 mil habitantes, según datos del más reciente censo de la Oficina Nacional de Estadística.
A la fecha la república cuenta con 31 provincias y un Distrito Nacional, 235 distritos municipales, 158 municipio , sin contar los dos anteproyectos de ley que cursan en el Congreso Nacional que contemplan la creación de dos nuevas provincias, Santa Lucía que elevaría a provincia el municipio de Las Matas de Farfan en San Jaun de la Maguana y Matías Ramón Mella, que fragmentaria en dos la actual provincia Santo Domingo, la parte Este de la misma seria la provincia Santo Domingo y la parte Oeste y Norte seria la nueva demarcación, aun consideran poco lo que tenemos , van por más.
Actualmente superamos en provincias a países de la región como Argentina, que tiene 23 provincias y una ciudad autónoma, siendo 57 veces más grade que nuestro territorio, la isla de Cuba, siendo 6 veces más grandes que nosotros posee 13 provincias, Ecuador, posee 24 provincias siendo 6 veces más grandes, tenemos más provincias que Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Uruguay, Paraguay, Costa Rica, Guyana, Surinam y Guayana Francesa, todos con mayor territorio que el nuestro, lo que evidencia que literalmente los objetivos no son imperialista sino más bien que, a la fuerza hemos sido asaltado en nuestras propias narices.





