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Noticias | Por Redacción Espacinsular

La Vía Campesina se solidariza con los pueblos que luchan por su soberanía y dignidad en Haití. Este país atraviesa una profunda crisis política, institucional, económica y de seguridad.

Desde la finalización del mandato del Consejo Presidencial de Transición el 7 de febrero de 2026, el país permanece bajo un gobierno de transición encabezado por el primer ministro Alix Didier Fils-Aimé, sin que se haya establecido un calendario electoral estable y fiable. Los sucesivos aplazamientos de las elecciones reflejan las dificultades para garantizar las condiciones necesarias para una resolución democrática de la crisis.

La expansión de los grupos armados, la impunidad y los vínculos —denunciados— entre sectores políticos y económicos y estructuras criminales están agravando la inseguridad, provocando el desplazamiento de la población y restringiendo los derechos fundamentales. Esta situación afecta también a las comunidades rurales, cuya capacidad para cultivar la tierra, comercializar sus productos y sustentar sus medios de vida se encuentra amenazada.

En este contexto, las organizaciones campesinas y de base continúan defendiendo el derecho del pueblo haitiano a determinar su propio destino frente a diversas formas de dominación, injerencia y dependencia. La crisis actual exige respuestas que vayan más allá de las meras medidas de seguridad para abordar sus causas estructurales, entre ellas la desigualdad social, la concentración de la riqueza, la exclusión política y el abandono histórico de las comunidades rurales.

La Vía Campesina expresa su solidaridad internacionalista con el pueblo haitiano y con sus organizaciones campesinas miembros, así como con las fuerzas populares comprometidas con la justicia social, la reforma agraria popular, la agroecología campesina y la soberanía alimentaria.

Nosotrxs, el movimiento campesino internacional, reafirmamos la necesidad de una solución política duradera, democrática y soberana, construida con la participación efectiva de los sectores populares, las organizaciones campesinas, las mujeres y la juventud. La comunidad internacional debe respetar la autodeterminación de Haití y apoyar iniciativas que fortalezcan la paz, los derechos humanos, la producción campesina y la reconstrucción de la vida colectiva, con el propio pueblo haitiano asumiendo el protagonismo.