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Noticias | Por Edición Espacinsular

En una visita a Puerto Príncipe, António Guterres respaldó el despliegue de una nueva fuerza contra las pandillas y dijo que Haití tiene una oportunidad para “pasar página”. La seguridad, dijo, debe ir acompañada de avances políticos y de un apoyo internacional sostenido.

 Se estima que al menos 26 pandillas, algunas fuertemente armadas, controlan hasta el 90% de Puerto Príncipe y sus alrededores. Estos grupos siembran el terror entre la población mediante actos de violencia, ejecuciones sumarias, extorsiones y secuestros para pedir rescate, además de obstaculizar el comercio al bloquear la libre circulación de bienes.

Desde comienzos de año, la violencia de las pandillas ha dejado más de 2300 muertos y más de 1100 heridos.

En medio de ese panorama, la comunidad internacional apuesta ahora por un nuevo instrumento de seguridad: la Fuerza de Supresión de Pandillas, conocida por sus siglas en inglés como GSF, una misión respaldada por el Consejo de Seguridad de la ONU.

Su base está ubicada a pocas calles del Boulevard, y el martes fue visitada por el Secretario General, António Guterres, durante su viaje a Puerto Príncipe.

“Su despliegue ofrece una verdadera oportunidad para frenar la violencia y restaurar la autoridad del Estado”, dijo a los periodistas tras visitar las instalaciones. “No tenemos derecho a desperdiciar esta oportunidad”.

Guterres añadió que “las pandillas deben ser desarmadas y desmanteladas, y sus miembros reintegrados, en un proceso liderado por Haití”. También reiteró que la seguridad por sí sola no basta: “debe ir acompañada de avances políticos”.

La GSF recibe apoyo logístico, operacional y técnico de la recién creada Oficina de Apoyo de las Naciones Unidas en Haití (UNSOH), que incluye el suministro de raciones, atención médica y transporte.

Esa oficina cumple un papel fundamental para que la fuerza pueda operar con eficacia en sus principales tareas: neutralizar a las pandillas, proteger a las poblaciones vulnerables y apoyar el acceso humanitario.

“El objetivo es claro: degradar la capacidad operativa de las pandillas hasta un nivel que las instituciones haitianas puedan gestionar de manera sostenible”, dijo el jefe de la GSF, Jack Christofides, al Consejo de Seguridad en abril.

La base, conocida como Camp Vertières, está siendo equipada para recibir a parte de los 5550 efectivos autorizados por el Consejo de Seguridad para la fuerza. Tropas desplegadas por varios países ya viven en la base, donde también se están instalando oficinas en contenedores.