Tras la trayectoria de la selección nacional haitiana en el Mundial de 2026, el exasesor de la transición presidencial, Smith Augustin, elogió el desempeño de los Granaderos e invitó a los dirigentes del fútbol nacional a aprovechar los avances logrados para abrir un nuevo capítulo en la historia del deporte rey en Haití.
En una publicación que se compartió ampliamente en las redes sociales, expresó su gratitud a los jugadores y al cuerpo técnico por las emociones brindadas al pueblo haitiano durante la competición.
“Gracias al equipo haitiano por darnos el privilegio de soñar durante este Mundial. Sin duda, podríamos haber hecho más, pero lo esencial se ha logrado: representar con orgullo nuestros colores en el escenario mundial y reavivar el orgullo de todo un pueblo”, dijo.
Para muchos observadores, esta campaña mundial ha permitido a Haití demostrar su capacidad para hacer frente a las principales naciones, al tiempo que ha fortalecido la unidad y el entusiasmo de millones de simpatizantes en todo el mundo.
El exdiplomático también rindió homenaje al seleccionador francés Sébastien Migné, cuya gestión quedará para siempre ligada a una etapa significativa en el desarrollo reciente del equipo nacional. Sin embargo, considera que ha llegado el momento de reflexionar sobre el futuro del cuerpo técnico.
Según él, los Granaderos tienen un potencial considerable que merece ser desarrollado aún más mediante un enfoque capaz de explotar mejor la riqueza del talento haitiano, fortalecer la cohesión del grupo y desarrollar una identidad futbolística que esté a la altura de las ambiciones del país.
Esta postura forma parte de un debate que ya está en marcha dentro de la familia del fútbol haitiano, donde varias voces abogan por la consolidación de los logros alcanzados en los últimos años y la implementación de una visión a largo plazo.
A pesar de su eliminación, la trayectoria de los Granaderos sigue siendo motivo de orgullo nacional. Al representar a Haití en el escenario futbolístico más importante del mundo, los jugadores lograron devolver la esperanza a toda una nación y recordar a todos que el talento haitiano puede seguir brillando al más alto nivel.
Más allá de los resultados, este Mundial ha reavivado un profundo sentimiento de pertenencia colectiva e impulsado la ambición por un futuro aún más brillante para el fútbol haitiano. Para muchos, las bases ya están sentadas; ahora le corresponde a los dirigentes del fútbol nacional transformar este impulso en un éxito duradero para las generaciones venideras.





