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Columnista Invitado/a | Por Yadira Munguía, columnista mexicana invitada. Magíster en Literatura Mexicana

Cuando las monjas portuguesas de la Casa del Placer recibieron el breve manuscrito de Sor JuanaLos enigmas, tal vez no imaginaron la profundidad de un texto que parecía ser tan sencillo, tan aparentemente grácil y lúdico. Menos aún sospecharon acaso, su importanciia en la posteridad, pues los enigmas constituyen una obra novedosa en su ingenio dentro de la obra de la Décima Musa.

 Las monjas recibieron aquel manuscrito que contenía una extraña redondilla de 20 estrofas, junto con un Index, que proponía metros para construir una respuesta a aquellas preguntas, sumamente intrincadas y de conceptos profundos. Estas  adivinanzas, de tipo no popular, eran un reto a su inteligencia y una invitación a su ingenio, las portuguesas sin duda respondieron presurosas y satisfechas; debieron sentirse halagadas primero, circunspectas después y confusas finalmente,  porque a pesar de la amplia cultura que al parecer tenían, los Enigmas de Sor Juana constituyen un vericueto de difícil acceso.

Sin embargo, las monjas empezaron a trabajar para publicar un pequeño volumen con la obra. Enigmas de mujeres a mujeres, fueron mandados desde el convento de San Jerónimo de la capital de la Nueva España, a petición de las mismas portuguesas y por intermediación a base de misivas de la ex virreina de la Nueva España, la Condesa de Paredes, Doña María Luisa Gonzaga y su prima Guadalupe Lancaster Duquesa de Aveiro. El librito,  prologado y censurado por ellas mismas, salió a la luz en 1695, mismo año en que Sor Juana muere a causa de la peste  por empeño en cuidar a sus hermanas. Por desgracia no sabemos más sobre esta publicación, que contenía no sólo los enigmas, sino varios poemas de las portuguesas alabando a su colega novohispana. Por lo menos hasta ahora la información arrojada por los archivos históricos no nos da más luces al respecto.  

Dos copias de los Enigmas fueron encontrados por Enrique Martínez López en 1968 en la Biblioteca Nacional de Lisboa en un volumen donde se incluía a varios poetas. Posteriormente Antonio Alatorre localizó otros dos volúmenes de los mismos. Estas son las únicas cuatro copias que conocemos hasta el momento. Estos dos autores hicieron sus versiones de publicación de la obra desconocida de Sor Juana. Martínez López en el mismo 68, en la Revista de literatura del Consejo de Investigaciones Filológicas de Madrid (pp. 53–84), y Alatorre, en una edición completa de los Enigmas en 1995 por el Colegio de México.

Los Enigmases un texto breve, así como lacónica es la investigación que hay al respecto. Entre las aportaciones más interesantes encontramos por supuesto las de Antonio Alatorre y Enrique Martínez López, seguidos por las de algunos Sorjuanistas importantes como Sara Poot, en su libro Los guardaditos de Sor Juana, Georgina Sabat de Ribers en En busca de Sor Juana, Jean Michel Wissmer en Las sombras de lo fingido,  además de Carlos Elizondo y Margo Glantz.

Pero, pese a que existen investigaciones, en su mayoría historiográficas sobre los Enigmas de Sor Juana, no existe un análisis profundo del texto en sí. Vemos análisis temáticos, que buscan entre sus principales objetivos, encontrar una respuesta a los Enigmas, responder a esas preguntas intrincadas y retadoras que nos hace Sor Juana, como son el caso de  Sabat de Rivers y Martínez López, e incluso un ensayo que he desarrollado anteriormente ( Respuesta a los Enigmas de Sor Juana). Pero aunque sean importantes y concienzudas aportaciones, no van al germen mismo del texto, que es lo que se intenta hacer en este trabajo. El motivo principal de esta investigación, es dar no sólo un marco histórico y temático en cuestión de enigmas, sino también un análisis de texto, que nos pueda arrojar luces más claras sobre lo que nos dice literalmente esta serie de finas adivinanzas. A partir de su estructura poética, podemos esclarecer un poco el misterio que encierran los enigmas, y por qué no, tratar de encontrar una respuesta más fidedigna a los mismos. Los enigmas es una obra de importancia para la vida y obra de la Décima Musa, y por tanto para la literatura novohispana en general, al ser un texto poco recurrido de la autora, y  resaltar en éste su faceta lúdica.