Este 7 de marzo experimenté mi primer encuentro con el ultimate, deporte que se juega con un disco volador, por lo que también es conocido como frisbee. Estuve como espectadora del torneo colegial, en el que participaron los equipos de los colegios Loyola (que resultó ganador del torneo), Quisqueya (subcampeón), Internacional de Sosúa (obtuvo el galardón de Espíritu de Juego), Santo Domingo, Carol Morgan y Lasalle.
Al comenzar el juego, y ante mi total desconocimiento de este deporte, empecé a preguntar cosas elementales: la cantidad de jugadores por equipo, cómo se anota, el tiempo del que disponen para lanzar el disco de un jugador a otro y, como no veía a quien arbitraba, pregunté en dónde estaba la persona responsable de ese rol.
Me sorprendí cuando me dijeron que en ese deporte no existen árbitros, que son los propios jugadores involucrados en una jugada determinada quienes deciden si se ha cometido una falta.Esta disciplina se caracteriza porque no debe haber contacto entre jugadores, por lo que cuando se produce una falta quien la recibe debe cantarla y quien la comete debe admitirla.
De inmediato constaté que se trata de un deporte que promueve la responsabilidad, el respeto y la honradez, valores que debemos incentivar en nuestros entornos cotidianos. También observé que este deporte estimula el trabajo en equipo. Quien recibe el disco no puede correr con él, sino que debe lanzarlo a otro miembro de su equipo, y así avanzan hasta llegar a la zona de anotación, evidenciando que cada integrante del equipo es importante.
Esta actividad deportiva se distingue por su principio del Espíritu de Juego o Principio del juego justo, su alto rendimiento y la alegría del juego. Es jugada por dos equipos con siete integrantes cada uno, y es regulada por el espíritu deportivo de cada jugador y de cada equipo.

Los puntos se producen recibiendo o realizando pases a sus compañeros y compañeras hasta llegar a la zona de anotación del equipo oponente. Se lleva el triunfo quien anota una mayor cantidad de puntos en un tiempo determinado o quien anota cierto número de goles más rápido.
Los valores que promueve el ultimate me cautivaron:el espíritu del juego, la transparencia, la accesibilidad, el compromiso, la disciplina, la continuidad, la ética y la imparcialidad.
Los orígenes de esta disciplina deportiva se remontan al ámbito universitario estadounidense de los años 60, introduciéndose en Europa a principios de los años 80. Existe una Federación Mundial de Disco Volador, fundada en 1985, y es el organismo internacional responsable de la actividad.En el país existe la Asociación de Ultimate del Distrito Nacional (AUDN),que pertenece al Movimiento Olímpico Dominicano,http://www.dominicanultimate.com/.

Retornando al torneo, fue una jornada intensiva (considero que demasiado, pues cada equipo jugó el mismo día tres partidos y los que fueron a la final, cuatro),quienes integraron los equipos jugaron con ahínco y dieron lo mejor de sí, dando lucidez a la justa y promoviendo un deporte que fomenta valores.
Felicitamos a jugadores y organizadores.
08 de marzo de 2015.