Encuentro… | Solange de la Cruz Matos

En días pasados acudí a un supermercado a comprar algunas cosas, entre ellas un paquete de fósforos. Di varias vueltas, porque como cada cierto tiempo cambian de sitio los productos, las personas terminamos recorriendo todo el supermercado y con el carrito más lleno de la cuenta.

 Cuando por fin encontré las cerillas, al tomar un paquete de los que traen 10 cajitas sentí que era más pequeño y liviano que de costumbre. Al llegar a la casa busqué la última cajita que me quedaba y tomé una de las que acababa de adquirir y confirmé que era, efectivamente, más pequeña. Me detuve a contar la cantidad de cerillas que traía cada una y la más pequeña traía siete unidades de fósforo menos. En 10 cajitas, la reducción llega a 70 unidades. Y me dije que no solo el pan lo están haciendo más chiquito, también las cajas de fósforo. 

Otros productos que desde hace tiempo los han achicado son los paquetes de pastas alimenticias.¿Sabías que un paquete de espaguetis de al menos dos de las marcas que se elaboran en el país tiene 14.11  onzas, y no 16 onzas, como podríamos creer erróneamente? O sea que no tienen una libra. El paquete de coditos es más pequeño. Tiene apenas 12 onzas, es decir ¾ de libra.

La verdad es que esos paquetes traen impresa la información del peso que contienen, pero algunos las traen solo en gramos, y como cotidianamente manejamos el peso en onzas, no recordamos, o no sabemos,que una libra (16 onzas) equivale a 454 gramos.

Recuerdo a una consumidora que por cosas del destino tomó un tarro de mantequilla de 1 libra y descubrió que todos los de esa marca tenían varios gramos menos. Denunció el caso primero a las administraciones de varios supermercados, y les hizo saber que si no tomaban medidas estaban siendo cómplices de esa acción, envió correos electrónicos (entonces no disponíamos de las redes sociales), documentó la situación en Proconsumidor, y fue al menos a un medio de comunicación con mucha audiencia, logrando que esa industria local retirara la mercancía de por lo menos los supermercados denunciados. La reposición que llegó luego estaba con el peso correcto.

Debemos transformarnos en consumidores activos y ejercer nuestro poder. Debemos verificar cada cierto tiempo el peso de los productos, detenernos a leer su contenido nutricional para saber qué consume o qué está consumiendo su familia, lo que nos permitirá hacer una elección más nutritiva y saludable, y comparar precios.

En ese ritual no debe faltar leer la fecha de vencimiento de los productos. Resulta que muchos artículos que ponen a precios “especiales” son productos cuya fecha de vencimiento está tan cerca que a veces suelen tener un sabor desagradable.  Y hasta poner en riesgo la salud de nuestra familia.

Ah, y nunca está de más hacer una lista antes de ir al supermercado, para comprar estrictamente lo necesario.

 

Estas son algunas estrategias para hacer un consumo inteligente. #YoCuidoMibolsillo.